Sencillamente hermoso.
(Tomado de You Tube)


















No sé. Lo ignoro.
Hay quien piensa que el camino de tus ojos está plagado de recuerdos, y no es así.
A Kate Pascual


Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo. Aún sigue posado, aún sigue posado en el pálido busto de Palas. En el dintel de la puerta de mi cuarto. Y sus ojos tienen la apariencia de los de un demonio que está soñando. Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo, no podrá liberarse. ¡Nunca más!
Por Elizabeth Alexander

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Aquí, en este sitio pleno de la magia de los cuerpos, está la princesa. A ella voy como en un viaje a ciegas… voy seguro de la suave letanía volcada en ansia. Un soldado se acerca y la luna brilla en su cabeza de casco metálico. Es la hora del santo y seña, la hora de los descubrimientos. Me acerco con la barba hecha cenizas y una espuma suave mueve mi cuerpo entre las hojas. Es su mirada novel. Es su tierno tropiezo en la hierba azul. Una pompa estelar se eleva hecha cielo. Una y otra y otra brillan en su mirada.
Una serpiente ancestral se desliza entre mis piernas. El frío de su maldad metálica trastoca la piedra y el rumor. Vibran las cortezas cercanas. El clarín del cuartel de hojas secas cae sobre el pecho mientras la suave tela se desliza por sus muslos. Gota de cristal, no es ámbar ni sepia, no es verde lóbrego ni azul mar. Es un lugar común su piel tersa a dos metros de mí. Mi ojo impertinente, sus manchas. Mi mente empírica, su buena voluntad, su diplomacia sexual.
La tomo, es lo que siempre he deseado. Es un anhelo permanente su cuerpo abultado sobre el grito del mundo. Empinada. Las nalgas firmes, las manos firmes, los muslos amplios como dos hojas de laurel. El tropiezo y la estancia feroz. Arrimado a su oreja no vacilo ni reprimo. Libero y un volcán de estruendos nos arropa y nos penetra. Es el calor de la noche este placer onírico. Me refugio y disparo, sangra sobre mí, abro los ojos y beso salobre su gesto. Beso enloquecido. Beso, apasionado. Beso. Es un beso, sólo un beso y el manantial de la dicha se vacía entre la hierba, es la sabana intensa con sus animales interiores repoblándome. Es el conejo fértil y la lapa triste. Es el zorro que no vacila y el turpial silbador. La brisa pasa sobre nosotros y gime sin fin su viaje hacia el medanal distante.
Una columna de hormigas sabias se dilata detrás de las orejas y la sopa vegetal canta una crónica antigua que habla de gozo y de risas.
Ya no somos ella y yo. Ya nos somos ninguna certeza. Ya no somos ninguna esperanza. Sólo es un cielo atravesado de espantos que chillan mientras el mundo gira sin ánimo sobre su eje. Los grillos han hecho silencio. Ya no danza el estelar campo de cruces sobre nosotros. El silencio es seminal portento en su vientre y la felicidad es una raíz poderosa en el pecho masculino. Caramba –dijiste- y te alejaste, segura, confiada en que fermentarías embriagada de vida la mañana siguiente.
Así resbala el agua sabia sobre mi estruendo excitado, como una gota de durazno mermelada sobre la piel enhiesta de tu ansiosa pasión desbordada. Así vienen a estrechar los labios los núbiles novios que recién comienzan a construir la plaza tupida de árboles como cofre de sus escarceos. Como cuando me miraste desde el lunar sobre tu labio, empinada de brisa el aliento fértil y el Jean apretado, desteñido, debilitado por el suave masaje de mis manos. Postrera, hacendosa la falda sobre tus muslos, envejecida la faz, recordaste la presencia juvenil sobre tu torso petrificado y loco.
Era nocturna la luz del deseo, era soledad inmaculada la habitación como cárcel del enfurecido galope de mis brazos. Era todo esa noche yo solo con mi ceguera de trapo. Con mis primitivos instintos azules, era solo mi atenuado concepto de libertad y mi presencia dulce, ingenua y hasta vacía de lógica. No esperaba nada y lo conseguí todo, incluida la promesa de un: mañana te llamo, que no volvió, que se llevó la garúa persistente sobre la estrella de la esquina.
El agua atenazada de milagros: la parturienta refrescada de luceros, el mendigo bañado de espuma estelar, el campo sembrado y reluciente que orificado despuntará la mañana siguiente, la mujer ausente y triste vivificada en la reencarnación de los recuerdos, el niño adormecido en el pecho sanguíneo de la negra… y todo te nombraba otra vez, como si no fuera el olvido suficiente compañía.
Todo te nombraba comenzando el día hasta muy entrada la noche justo antes de dormirse sobre ti. Y la noche fresca, fresquísima bajo los postes locos de luz.
Sembrado el arado sobre el jardín desintegrado de hojas verdes estuve tanteando las paredes de tu ombligo sideral. Y allí me anudé la trenza de la ambición sin recelo. Seguí adelante y saboree salobre y mostaza la pared lánguida como un gato triste hasta arrebatar la distancia.
Tanto intenté la escalada como la caída de tu mestizo vestido sobre la alfombra seca como un campo agrietado. Tanto esperé doblegar tu cuerpo hasta la empuñadura entre los ojos de tus caderas. Tanto desee tomar tus gemidos silenciosos que decían: - padre nuestro libera el alma de este cuerpo que suda y ansia el cielo como espacio de la pasión infinita.
Tanto adoré que dupliqué el amor tal como tú, la misma noche en que nos volvimos viejos de sed.
Cedhot Arias


Lo recuerdo cada vez que disfruto una lectura, o una escritura creativa. A las cuatro de la tarde llegaba mi tío Alcides de la Biblioteca, ese mágico mundo de castillos y fortalezas de papel y tinta, protegido por magníficos batallones de palabras glamorosas. Llegaba después de atravesar media Caracas desde el Este, en la Biblioteca “Paúl Harris”, hasta el centro, en la parroquia San José, donde teníamos una vivienda con vista al Avila.
Desde que Joseph Goebbels los utilizó en la despiadada Alemania Nazi con éxito sin fin, son muchos los aprendices de déspota que los han puesto en práctica, aquí presentamos para todos ustedes, los 11 principios de la propaganda, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, son estos: 

Procedente del dios griego Eros, dios del amor, el erotismo se ocupa de todo lo relacionado con las relaciones sexuales y no simplemente con el acto físico sino también con todas sus proyecciones. El erotismo puede verse en combinación con la libido, término más usado por el psicoanálisis de tipo freudiano El erotismo trata de todo aquello que emana de nuestra zona libídica y está relacionado con el sexo y con el amor. El adjetivo erótico nos indica que el tema a tratar está relacionado con el sexo dependiendo del sustantivo al que califica. Tenemos, por ejemplo, la pintura erótica o la moda erótica.
La palabra más usada comúnmente y procedente del inglés es "sexy" que vendría a reflejar el interés erótico de una persona o de un objeto.
En el mundo de los objetos, el erotismo puede confundirse con el fetichismo que es la derivación, hacia objetos o partes del cuerpo, de la libido; de tal manera que la vista o una simple imagen real o mental de esa parte del cuerpo provoque en el fetichista un deseo sexual.
Del erotismo se consiguen libros enteros dedicados a explicar técnicas y cómo ponerlas en práctica. Un exponente mediocre pero muy divulgado del erotismo literario es el conocido Sade, quien en su época fue catalogado como depravado por ejercer el libertinaje de la manera pública y por acompañar el tema de las relaciones sexuales con fuertes dosis de violencia .
El erotismo es una herramienta que genera atracción sexual y que puede ser canalizada adecuadamente para lograr completa satisfacción del individuo.